Un grupo de 22 alumnos de 3º de ESO del Colegio Reina Sofía de Totana ha puesto en marcha "EcoReina", una cooperativa escolar pionera que busca transformar los hábitos medioambientales del municipio. A través de la creación de un distintivo de economía circular, los estudiantes evaluarán y certificarán las buenas prácticas en los hogares y comercios locales. El proyecto destaca por su enfoque realista, adaptando las metas de sostenibilidad a las infraestructuras actuales de Totana y ofreciendo planes de mejora para aquellos que aún no alcanzan los objetivos ecológicos.
El Colegio Reina Sofía continúa apostando por proyectos educativos que conectan el aprendizaje en el aula con el entorno social y ambiental. En esta ocasión, dentro de la asignatura de Emprendimiento Personal y Social, nace EcoReina. Este proyecto funciona replicando fielmente el modelo de gestión del propio centro como cooperativa de enseñanza. De este modo, el aula se convierte en una organización donde se desarrollan valores cooperativos fundamentales como la ayuda mutua, la responsabilidad compartida, la democracia y la equidad. Cada alumno desempeña un rol específico (analistas, comunicadores, creativos o coordinadores), entendiendo que forman parte de un conjunto donde el éxito común depende del compromiso y la aportación de cada miembro.
La pieza central de esta iniciativa es el “Sello Familia Circular”. Mediante un cuestionario diseñado por los propios alumnos, se analizan hábitos cotidianos como el reciclaje, el ahorro de agua, la eficiencia energética y el consumo responsable. Aquellas familias que demuestren un compromiso sólido con el planeta recibirán una placa de madera natural, grabada con láser en el taller de Tecnología del centro. Sin embargo, el proyecto tiene una vocación pedagógica total: los estudiantes analizarán los datos de quienes no superen la evaluación para ofrecerles propuestas de mejora personalizadas, acompañándolos en su camino hacia un estilo de vida más circular.
Uno de los puntos más innovadores de la propuesta es su realismo. Conscientes de la realidad local de Totana, los alumnos han decidido premiar acciones que están al alcance de cualquier vecino. Así, se valoran positivamente gestos como realizar trayectos cortos a pie, compartir vehículo privado, reparar objetos antes de desecharlos y, de manera muy especial, fomentar el comercio de proximidad para reducir la huella de carbono.
El horizonte de EcoReina va más allá del ámbito doméstico. El alumnado ya trabaja en la fase de expansión del proyecto con la creación del “Sello Comercio Circular”, destinado a premiar a las tiendas y establecimientos locales que apuesten por la reducción de residuos y la sostenibilidad.
Además, con los datos recogidos durante el proceso, la cooperativa elaborará un informe final de conclusiones con el fin de trasladar al Ayuntamiento de Totana propuestas de mejora concretas y reales, basadas en las necesidades detectadas, para ayudar a que el municipio sea un lugar más verde y sostenible.
Para los jóvenes emprendedores de EcoReina, este sello es una cuestión de justicia ambiental. Según explican desde la propia cooperativa, si las grandes empresas cuentan con distintivos de calidad, las familias y pequeños comercios que se esfuerzan cada día por cuidar el planeta también merecen un reconocimiento que visibilice su compromiso con el futuro de Totana.