Cuando el único argumento es un día en el calendario —“siempre se ha hecho así”—, conviene reflexionar

Esta plataforma vecinal totanera arrastra desde hace una década un movimiento social para abordar un problema latente desde hace mucho tiempo. Fue un grupo de casi 200 personas quienes estamparon su firma cuando nadie se atrevía a plantear la preocupación por el futuro de esta tradición: la romería de regreso al Santuario de nuestra patrona, Santa Eulalia.

Son muchas las ocasiones en las que se constata que la fecha marcada en el calendario festivo totanero, el 7 de enero, resta, limita y desliga a miles de devotos totaneros —y de otros lugares— de poder realizar con acento totanero la romería en el Santuario.

La tesis que apoya y respalda la posición de la Fundación La Santa y su Patronato sigue vigente y plenamente justificada: robustecer la tradición de la subida en romería a la patrona. Con esta decisión se fortalece poder continuar con la romería, sin perder la particularidad y fraternidad que emanan de la identidad e historia de esta ciudad.

Las posiciones inmovilistas obedecen a un cainismo ancestral, propio de quienes solo miran la fecha y la hora del calendario con el único argumento de “siempre fue así”.

Afortunadamente, las generaciones anteriores de totaneros y totaneras gestionaron la época y el contexto social que les tocó vivir, y lo hicieron muy bien. Pero el presente y el futuro se construyen con firmeza y determinación, siendo sensatos y entendiendo que el cambio no pretende molestar, sino apuntalar y fortalecer la tradición de nuestras costumbres.

Encadenarse a una fecha por el “siempre se ha hecho así” nos conduce, en este caso, a romerías que parecen rutas senderistas o pruebas de atletismo: llegar al Santuario, dejar a La Santa y bajar en autobús, o de nuevo andando, dejando el paraje del monte de La Santa gris y frío. Eso no es totanero.

Nuestros abuelos, bisabuelos y tatarabuelos sembraron actitudes de hospitalidad en el coro del monte: compartir la paella y las viandas locales, afinar instrumentos y entonar cánticos de amistad y fraternidad, y terminar el día con la satisfacción del deber cumplido.

Velaron por consolidar un día festivo en el monte donde acoger a familiares, invitados y amigos. El carácter que emana de las romerías no se perfila en un día concreto: se mantiene todo el año y toda la vida.

La decisión de la Iglesia totanera y del Patronato de La Santa se ajusta al contexto actual que vive Totana. Si esa situación cambia, volverán a cambiar las tradiciones, adaptándose a cada momento para poder seguir celebrando nuestras costumbres totaneras.

Se perdió una ancestral romería, la del 15 de agosto. No podemos cruzarnos de brazos y aferrarnos a un día, desligando a miles de personas con el argumento de “toda la vida se ha hecho así”. Eso no es totanero. Conduce a la desvinculación generacional y al alejamiento de esta tradición.

Muchas otras costumbres han desaparecido por no adaptarse al presente.

Es deber de todos construir una sociedad que avance con los tiempos sin perder la fragancia y la carga genética de los pueblos.

Plataforma Vecinal Plaza del Pueblo

Foto: Totana.com
Foto: Totana.com
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