El IES Prado Mayor gradúa por primera vez a todos sus niveles de FP

La promoción 2024-2026 de Grado Básico, Medio y Superior celebró su graduación en un acto cargado de emoción, con once alumnos que pronto viajarán a Italia con el programa Erasmus y una madrina que explicó por qué lo blando es, en realidad, lo más difícil

Nadie que empiece este ciclo sabe realmente lo que se está metiendo. Esa fue la primera frase honesta de la noche. La dijo Alfonso Marín, alumno de Sistemas Microinformáticos y Redes, y arrancó la primera de muchas risas cómplices de una sala llena de familias que habían aguantado exactamente eso: años de explicaciones técnicas a la hora de cenar que nadie terminaba de entender del todo, pero que escuchaban de todos modos.

Una noche histórica: por primera vez, todos juntos

El cine Velasco, donde tuvo lugar la graduación de la promoción 2024-2026 del IES Prado Mayor de Totana, tenía algo diferente esta tarde. No era solo la presencia de autoridades, familias y empresas colaboradoras. Era que, por primera vez en la historia del centro, los tres niveles de la Formación Profesional —Grado Básico, Grado Medio y Grado Superior— compartían el mismo acto de graduación. La directora del centro, Ana Dougnac Pascual, lo señaló con orgullo en su intervención: "Este acto presenta todo el itinerario de crecimiento que ofrece la formación profesional". Un itinerario que en la sala se podía ver representado en personas concretas: unos que acababan de dar su primer gran paso, otros que ya habían pisado ferias de empleo y talleres de innovación, y otros que en días tenían un billete a Italia en el bolsillo.

La velada estuvo presentada por Samanta Leonela Guamán Gómez de 2º de Grado Medio de Gestión Administrativa y Ángel Gabriel Maldonado Celi de 2º de Grado Básico de Mantenimiento de Vehículos, que condujeron el acto con naturalidad y buen ritmo. 

La colaboración económica de la Agencia de Viajes Calvetour hizo posible reunir a todos en un espacio que estuviera a la altura de la ocasión. La música de Moica amenizó los momentos entre intervenciones, dando a la tarde ese punto festivo que toda graduación merece.

El mensaje del jefe de estudios: cada nivel, su propio mérito

Alejandro García, jefe de estudios de FP, fue el primero en tomar la palabra y lo hizo con un discurso estructurado pero sin artificios. A los alumnos de Grado Básico les habló de algo que pocas veces se nombra en estos actos: las dificultades que no se ven desde fuera. "Es muy complicado el trabajo realizado en el taller, pero no solamente en el plano individual, sino también en el colectivo. Habéis tenido que convivir cada día, superando situaciones de conflicto, de tensión, de mucho estrés, tanto con compañeros como con profesores, y habéis superado con éxito todas las dificultades". Y añadió algo que sonó a reconocimiento genuino: "Para el centro es un orgullo haberos visto crecer, descubrir aquello que os gusta hacer y hacia dónde queréis dirigir vuestro futuro. Hoy celebramos no solo lo que habéis conseguido, sino en lo que os estáis convirtiendo".

A los de Grado Medio les trasladó un mensaje más directo: "Estáis preparados". Y lo argumentó con una lista de experiencias que demostraban que no era un formulismo: la asistencia al Salón Look International de IFEMA en Madrid, la participación en las Olimpiadas de FP, el desarrollo de un proyecto de innovación con una célula robótica automatizada, la Feria de Empleo del Valle del Guadalentín. "El mundo os ha enseñado lo exigente que es ya desde los talleres. No perdáis nunca la necesidad de actualizaros, de seguir formándoos, de adaptaros".

Para los de Grado Superior reservó quizá el elogio más valioso, el que viene de quienes los conocen de cerca:

«Tenéis algo de serie, algo muy valioso, que es vuestra actitud. Y esa actitud es lo que va a permitir que generéis valor allá donde vayáis, tanto en la empresa como en la sociedad. Tenemos la certeza de que os va a ir bien.»

Ana Dougnac Pascual: la educación también es acompañar

La directora del centro, Ana Dougnac Pascual, tomó la palabra después con un tono más personal. Recordó que algunos de los alumnos que hoy se graduaban llegaron al Prado Mayor hace cuatro, cinco o seis años, "siendo apenas unos adolescentes, con inseguridades, con dudas y también con muchos años por delante". Verlos ahora, dijo, "convertidos en jóvenes adultos más maduros, más responsables y preparados" era el mayor orgullo del centro.

Pascual también quiso que el reconocimiento llegara a dos colectivos que raramente protagonizan estos actos. A los docentes, "que han sabido transformar aulas y talleres en espacios de aprendizaje real, cercanos al mundo laboral". Y a las familias: "Habéis sido un gran apoyo. Este logro también os pertenece". Y cerró con una frase que resumía el espíritu de la tarde:

«La educación no consiste solo en transmitir conocimientos. También consiste en acompañar, orientar y ver cómo nuestros alumnos crecen como personas.»

El Ayuntamiento: "La FP no es una alternativa, es una opción de presente y de futuro"

La concejala de Educación, Cultura y Turismo, Maribel Rubio de la Peña, intervino en nombre del ayuntameinto. Su intervención fue clara en el mensaje institucional: la Formación Profesional no es un camino de segunda fila.

«La formación profesional conecta directamente con el mundo laboral, con la innovación y con las necesidades reales de nuestras empresas y de nuestra comunidad. Todos lleváis ya una mochila llena de herramientas y de experiencias que os van a ayudar y acompañar siempre.»

Rubio también quiso subrayar el papel del profesorado del Prado Mayor y de las familias, a las que dedicó un reconocimiento expreso: "Detrás de cada uno de estos alumnos hay orgullo, paciencia y confianza. Este logro también es vuestro".

La madrina: lo blando es lo más difícil

Uno de los momentos más esperados —y más recordados— de la noche fue el discurso de la madrina de la promoción, María del Carmen Fernández García, directora de Recursos Humanos de la red territorial este del Banco Sabadell. Licenciada en Derecho por la Universidad de Murcia, máster en Economía Bancaria por ENAE y doctora en Economía y Planificación Fiscal Internacional, Fernández llegó al acto con unas notas y una advertencia: "Me enrollo un montón". Y efectivamente, se enrolló. Pero de la manera correcta.

El centro de su intervención fueron las llamadas soft skills, las habilidades blandas. Explicó su origen: el término nació en el ámbito militar para distinguir las habilidades observables y básicas —saber manejar un tanque— de las más complejas y difíciles de medir. "Son soft frente a hard no porque sean menores, sino porque son mucho más delicadas, mucho más difíciles de observar y dependen del momento, del equipo y de la etapa vital de la persona". Y son, insistió, importantísimas.

En sus catorce años entrevistando candidatos, tanto externos como aspirantes a promoción interna, ha aprendido que las empresas valoran tres cosas por encima de los conocimientos técnicos: cómo piensa la persona —si antepone el bien del equipo al suyo propio, si tiene espíritu crítico—; cómo entrega —si el trabajo es riguroso, puntual, comprometido—; y cómo se relaciona —si trabaja bien en equipo, si tiene empatía, si sabe escuchar—.

Pero guardó su mejor consejo para el final, dirigido especialmente a quienes tienen el perfil de la hormiguita perfeccionista:

«Me encuentro personas brillantes sobre el papel, muy responsables, con expedientes magníficos, que sin embargo en la empresa se quedan en una zona gris y no promocionan. Casi siempre es porque su autoexigencia les impide levantar la mano si no tienen el cien por cien de los requisitos. Y sin embargo hay otros que con el cincuenta o el sesenta levantan la mano. A los primeros: no os hagáis de menos. Nadie llega a un primer trabajo aprendido.»

Los alumnos: cables, servidores, odiseas y algo que no viene en ningún módulo

Pero si hay un momento que definió el tono de la noche, fue el de los propios alumnos. Alfonso Marín, Katherine Gabriela Guamán y Lidia Márquez subieron al escenario y dijeron lo que nadie más podía decir con esa autenticidad.

Alfonso habló en nombre de SMR. Lo hizo con una honestidad descarnada y divertida que arrancó aplausos y risas a partes iguales. El primer día, explicó, todos llegaron pensando que iban a aprender a arreglar ordenadores. Y sí, aprendieron eso. Pero también aprendieron a configurar redes de cero, a diagnosticar fallos a las tres de la mañana con la cabeza ya en la almohada, y a no rendirse cuando una práctica de veinte minutos se convertía en una odisea de dos horas. Recordó un momento concreto que resonó en toda la sala:

«La primera vez que montamos un equipo en clase parecía sencillo sobre el papel. Pero luego llegó el momento de conectar los cables y descubrimos que no encajaban. Nadie supo explicar por qué el ordenador funcionó al final. Pero sí, funcionó. Y nos quedamos con las dudas.»

Su conclusión fue la que mejor resumió lo que la FP enseña más allá de los contenidos:

«Los problemas tienen solución si no te rindes. Cuando algo falla, lo primero es entender por qué. Y muchas veces la diferencia entre que algo funcione o no está en la paciencia y en intentarlo desde un enfoque distinto.»

Lidia Márquez, por su parte, habló de algo que no viene en ningún módulo pero que es quizás lo más valioso de todo: aprender a trabajar con personas que no elegiste. "Hemos compartido clases, pasillos, agobio antes de los exámenes y alivio después. Risas que venían de la nada y silencios que tampoco necesitaban explicación. Momentos que ahora que toca despedirse nos hemos dado cuenta que significaron mucho más de lo que parecía en el momento". Y Caterine Huamán se dirigió a las familias con una frase que varios padres escucharon con los ojos húmedos: "Este título que hoy recibimos lleva también vuestro nombre. No en el papel, pero sí en todo lo que hay detrás".

Los profesores: Jorge Fernández y la verdad sin adornos

En representación del claustro, tomaron la palabra Mª Jesús García Bermejo, José Francisco Zapata y Jorge Fernández Sánchez. Fue este último el que ofreció el discurso más directo de la noche. Con la naturalidad de quien lleva años siendo sincero con sus alumnos desde el primer día, Fernández arrancó recordando que él mismo estuvo sentado donde estaban ellos:

«Aquí en el escenario había un hombre trajeado como yo hoy que me estaba diciendo que el título que acababa de conseguir era prácticamente como un cheque en blanco. La realidad es que vivimos en un mundo que está totalmente cambiando en cada momento, que no da tregua y donde la incertidumbre es la norma. Nadie os va a regalar nada por el simple hecho de tener un papel con vuestro nombre.»

Pero lo que siguió no fue un mensaje pesimista, sino todo lo contrario. "Aquí estamos completamente tranquilos y con absoluta confianza en vosotros porque os hemos visto madurar y crecer. En la formación profesional no se viene a observar la vida desde una barrera teórica, sino que se viene a resolver. Y precisamente vosotros habéis demostrado eso".

El bloque del profesorado también incluyó una petición institucional clara: la FP pública de calidad requiere inversión constante en instalaciones, talleres y equipos. "Invertir en formación profesional no es un gasto menor. Es invertir en empleo, en juventud, en empresa, en igualdad de oportunidades y en futuro". Y un reconocimiento expreso a las empresas colaboradoras, sin cuya implicación los alumnos no podrían completar su formación en entornos reales.

Erasmus+: once totaneros rumbo a Italia

La coordinadora del programa Erasmus+, Carolina Costa Hernández, que también es Jefa de Departamento de Administración y Gestión y profesora en ese ciclo y en el de grado superior, cerró su intervención con un mensaje que mezcló la emoción y el humor de quien conoce bien lo que le espera a sus alumnos. Once estudiantes de tres especialidades —Gestión Administrativa, Sistemas Microinformáticos y Redes, y Peluquería y Cosmética Capilar— viajarán próximamente a Italia para realizar sus prácticas. Para SMR es el primer año que pueden acceder a esta beca.

A los de Administrativo les recordó que "la organización y la gestión empresarial es un lenguaje universal". A los de SMR, que "la tecnología no entiende de fronteras y vuestro talento para solucionar problemas es la llave que abre cualquier puerta digital". Y a los de Peluquería y Cosmética Capilar los mandó "al país de la moda y la belleza" con un reto claro: que su creatividad estuviera a la altura del estilo italiano.

Pero el mejor consejo llegó al final, para todos:

«Habrá noches en que digáis: pero, ¿qué hago yo aquí? En ese momento, tened claro que la comodidad nunca escribió ninguna gran historia. La valentía no es no tener miedo. Es tener el estómago lleno de mariposas y subirse al avión de todos modos. Volveréis siendo otros. Volveréis con una mirada más amplia y con la certeza de que si habéis podido trabajar en una empresa italiana, podéis trabajar en todo el mundo.»

Una graduación que también era de las familias

La noche reservó su momento más inesperadamente emotivo para el discurso dirigido a las familias. En él se nombró lo que pocas veces se nombra en estos actos: que los padres también se gradúan. "Seguro que muchas veces os habéis preguntado si lo estabais haciendo bien. Pues sí. Vuestras preocupaciones, vuestros consejos repetidos mil veces, aunque a veces pareciera que no los escuchaban, hoy florecen en las personas que tenéis delante".

Y hubo un párrafo que varios padres y madres escucharon en silencio total:

«Por muy mayores que sean, seguirán siendo esos niños que en medio de la multitud cogían vuestra mano para sentirse seguros. Gracias por no soltarles nunca.»

El acto concluyó con la entrega de becas y diplomas y un aplauso que sonó, más que a fin de curso, a principio de algo.

Nota: próximamente se publicara un reportaje fotográfico del acto

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