El escultor totanero Alberto Marín dará forma en bronce al beato Cura Valera para la parroquia de Alhama de Murcia

La feligresía de Alhama encarga al artista de Totana el busto conmemorativo del sacerdote beatificado en febrero de 2026, tras un milagro ocurrido en Estados Unidos que el papa León XIV aprobó el pasado año

Un encargo con historia detrás y mucha devoción por delante. El escultor totanero Alberto Marín ha firmado el contrato para crear el busto en bronce del beato Salvador Valera Parra, el popular Cura Valera, que será instalado en el atrio de la Parroquia de San Lázaro Obispo de Alhama de Murcia. La firma tuvo lugar el pasado domingo 10 de mayo en la propia sacristía parroquial, entre el párroco D. Ismael Sánchez y el escultor totanero.

Para Alberto Marín, el encargo tiene un peso especial. "Es un proyecto que me hace especial ilusión ya que es mi primer monumento en bronce", confiesa. "La intención es plasmar en el bronce la personalidad, la calidad humana del Cura Valera." Un monumento en bronce que, además, nace de la devoción popular y quedará instalada para siempre en el espacio público de un municipio vecino.

De Totana a Alhama, del boceto al bronce

El proceso de creación se desarrollará en dos fases. La primera, la elaboración del boceto, está prevista que concluya en el próximo mes de junio. Una vez aprobado, la obra pasará a una fundidora para ser vaciada en bronce, el material definitivo con el que el busto presidirá las inmediaciones del templo parroquial.

El proyecto ha sido posible gracias a las aportaciones económicas de los fieles de Alhama y de un nutrido grupo de empresas del municipio, que han financiado colectivamente esta iniciativa surgida directamente desde la feligresía tras la beatificación del sacerdote.

Quién fue el Cura Valera

D. Salvador Valera Parra nació en Huércal-Overa, Almería, y fue ordenado sacerdote en 1840. A lo largo de su vida ejerció su ministerio en diversas localidades, pero fueron dos las que marcaron su trayectoria: Alhama de Murcia, donde fue párroco durante la segunda mitad del siglo XIX, y Huércal-Overa, donde desarrolló casi cuarenta años de labor pastoral hasta su muerte. Su vida estuvo marcada por la austeridad, la dedicación a su comunidad y un profundo amor por los más humildes.

El proceso de beatificación arrancó en 1991 y se prolongó durante más de tres décadas hasta que un hecho extraordinario lo aceleró de forma definitiva. En 2007, en Providence, Estados Unidos, un recién nacido que había llegado al mundo sin signos vitales recuperó la vida tras una oración al Cura Valera por parte del médico que lo atendía. Tras una exhaustiva investigación médica y teológica, el papa León XIV aprobó este milagro el 20 de junio de 2025.

Con ese reconocimiento oficial, el camino hacia los altares quedó despejado. El pasado 7 de febrero de 2026, en su localidad natal de Huércal-Overa, el Cura Valera fue beatificado en una ceremonia presidida por el cardenal Marcello Semeraro, enviado especial del Papa.

Un homenaje que nació del pueblo

Tras la beatificación, fue la propia feligresía de Alhama la que tomó la iniciativa. Los vecinos consideraron que el mejor homenaje posible era un busto conmemorativo instalado en el entorno del atrio de la Parroquia de San Lázaro Obispo, el mismo templo donde el Cura Valera ejerció su ministerio hace más de siglo y medio.

La elección del escultor totanero para materializar ese homenaje no es casual: Alberto Marín llega al encargo con el respaldo de su trayectoria artística -incluido el Resucitado de Alhama- y la responsabilidad añadida de ser su primera obra destinada al espacio público. Cuando el bronce esté fundido y el busto ocupe su lugar en el atrio de Alhama, algo de Totana quedará también en ese rincón de la historia religiosa de la Región de Murcia.

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