La Librería Faro de Totana registró esta mañana una notable asistencia de público para acompañar al escritor totanero Antonio Sachs en la presentación de su última obra, La espía de Hitler: El doble juego de Larissa Swirski, novela gráfica publicada por Planeta Cómic e ilustrada por Maite Perea.
El acto tuvo además un componente especialmente personal. El encargado de presentar al autor fue Juan Valero, antiguo profesor de filosofía de Sachs durante su etapa estudiantil, en una conversación que acabó convirtiéndose en un repaso a la evolución literaria del autor, a sus influencias y a la forma en la que construye historias.
Un profesor, un antiguo alumno y una vocación que tardó años en consolidarse
Antes incluso de hablar del libro, Antonio Sachs quiso romper el protocolo para presentar él mismo a quien iba a introducir el acto.
Recordó a Juan Valero como uno de los profesores que más le marcaron durante su etapa educativa y bromeó con aquellas clases de filosofía de primera hora a las que reconoció que no siempre llegaba. "Las ponían a las 8:30, a primera hora, y me costaba trabajo levantarme. Me esperaba en la puerta y ya ni se molestaba: 'Antonio, ¿qué, cómo va?'"
Valero devolvió la anécdota recordando al alumno que fue: alguien que preguntaba poco, "muy poco, nada", pero que cuando lo hacía formulaba preguntas con sustancia. El profesor explicó que ya entonces intuía que acabaría dedicándose a escribir. "Cuando me dijo que quería ser escritor y que además le gustaba la filosofía pensé: la cosa no pinta nada bien", comentó entre risas, aludiendo a la dificultad de vivir de ambas disciplinas.
Sachs explicó que comenzó a tomarse la escritura de forma profesional tras terminar sus estudios universitarios, momento en que también se desengañó de cómo se enseñaba la filosofía en la universidad —"no de la filosofía en sí, sino de cómo la enseñaban allí"— y reconoció que necesitó ocho años de aprendizaje antes de sentirse preparado para enviar un manuscrito a editoriales. "Me lo tomé como una carrera. Antes de mandar nada quería saber hacerlo profesionalmente", explicó.
También desveló el origen más remoto de su amor por la lectura: su tía Josefina presente en el acto, que desde los seis o siete años le fue poniendo en las manos libros de los Cinco, el Agente Secreto Óscar y otros títulos de literatura juvenil. "Yo creo que escribo gracias a mi tía Josefina, porque ella fue la que me abrió el mundo", dijo.
De Mariana Pineda a Larissa Swirski: cómo nació la historia
La presentación giró después hacia el origen de La espía de Hitler.
Sachs explicó que la semilla inicial del proyecto no era Larissa Swirski, sino otra mujer histórica: Mariana Pineda. Recordó cómo, siendo niño de ocho o nueve años, quedó impactado por una serie emitida en RTVE sobre la heroína granadina, protagonizada por Marisol. Lo que le impresionó no fue únicamente el personaje histórico, sino la decisión de mantener sus principios incluso ante la muerte. "Ella podía haberse salvado en cualquier momento. Solo tenía que nombrar a los que pensaban como ella, que no eran ni siquiera amigos cercanos. Y no lo hizo."
Durante años quiso contar aquella historia y llegó a preparar un proyecto junto a Maite Perea centrado precisamente en Mariana Pineda, que presentaron a Planeta Cómic. Sin embargo, la editora Alexandra consideró que el personaje resultaba demasiado lejano en el tiempo y les propuso buscar una protagonista histórica más próxima. Fue entonces cuando apareció Larissa Swirski.
Investigando, Sachs descubrió a una mujer que reunía muchos de los elementos que le interesaban narrativamente: aristócrata rusa, actriz, fotógrafa de éxito, políglota, espía durante la Segunda Guerra Mundial. Pero, sobre todo, le interesó su dimensión humana. "Siempre tenemos la imagen del espía como alguien frío y sin piedad. Ella no era así. Entró en ese mundo por motivos familiares y siempre se guió por su código moral", explicó.
Larissa desarrolló parte de su actividad en Gibraltar, un enclave que el autor describió como escenario perfecto para historias de espionaje y dobles identidades. Allí conoció al joven Ian Fleming, futuro creador de James Bond, con quien trabó amistad y que, según Sachs, se inspiró en ella para crear a Vesper Lynd, el gran amor del agente 007 en Casino Royale.
El episodio de Clark Gable añadió otra capa de fascinación al personaje. Sachs contó que Larissa, que había trabajado en el cine —de reparto mientras Marlene Dietrich era la protagonista—, conoció al actor en una fiesta en Gibraltar. Gable, que estaba allí trabajando, le propuso marcharse a Hollywood. Ella lo rechazó.
La escena favorita: una niña y un barco enorme
Preguntado por el momento de la novela que más disfrutó escribiendo, Sachs eligió uno que no es de acción ni de espionaje. Larissa está paseando por el puerto de Gibraltar con su hija pequeña. La niña se queda maravillada ante la enormidad de los barcos. "Su madre está en medio de todo ese peligro, y de repente la vida la sorprende con la simplicidad de ver a su hija flipando con los barcos. Esa inocencia en ese contexto. Ese momento es el que más me gusta de toda la historia."
Filosofía, literatura y una invitación a escribir sin límites
Juan Valero aprovechó la presentación para reflexionar sobre los temas que atraviesan la obra y para lanzar una reflexión más personal al autor. Contó que en una conversación reciente descubrió que los filósofos favoritos de Sachs eran Aristóteles y Nietzsche, y desarrolló a partir de ahí una comparación entre dos facetas del escritor: la parte más "aristotélica" —ordenada, accesible, narrativa— y una vertiente más "dionisíaca", más arriesgada y pasional, que le animó a explorar en futuros trabajos. "Me gustaría que también sacaras esa parte más volcánica", le comentó. Sachs respondió entre bromas: "Si suelto lo que pienso de verdad de este mundo, no sé." Valero cerró la réplica con una sonrisa: "Para eso está el camuflaje de las historias."
Cómo se construye una novela gráfica: del guion técnico al dibujo
Gran parte del encuentro estuvo dedicado a explicar el proceso creativo detrás de una novela gráfica. Sachs quiso desmontar la idea de que el guionista únicamente escribe diálogos. Explicó que trabaja mediante guiones técnicos muy detallados: define número de viñetas, composición de página, perspectivas, posiciones de cámara y ritmo visual. "El dibujante, leyendo el guion técnico, sabe perfectamente lo que tiene que dibujar."
Eso no elimina la libertad del ilustrador. Subrayó que los dibujantes pueden modificar propuestas, cambiar enfoques o aportar soluciones visuales nuevas, y que él elige a sus colaboradores a través de Instagram con un criterio muy concreto: "Me pregunto si yo me compraría un cómic de este ilustrador con una historia decente. Si la respuesta es sí, se lo propongo."
Sobre Maite Perea, destacó que aunque esta sea su primera obra publicada, posee un trazo impropio de alguien de su edad. "Hay ilustradores que tienen que tener 50 años para tener ese trazo tan suelto. Cada vez que me mandaba una tanda de páginas, flipaba." Añadió que los tonos cálidos y anaranjados que ella eligió ayudan a trasladar visualmente al lector a los años cuarenta. Y reveló que ya llevan tres proyectos juntos: La espía de Hitler, un segundo cómic sobre un asesino en serie que ya está terminado y saldrá en otoño o a principios del año siguiente, y el tercero en marcha: nada menos que Mariana Pineda, que ahora sí verá la luz de la mano de otra editorial.
Disciplina frente a inspiración
Uno de los temas que más interés despertó fue el método de escritura. Sachs fue contundente: "Escribir es un oficio." Rechazó la idea romántica de esperar a la inspiración y describió su método como un equilibrio entre intuición y estructura: se lanza directamente al principio, dejando que los personajes evolucionen, y planifica en profundidad solo cuando lleva la historia muy avanzada. "Lo fácil es enfrentarse a la página en blanco. Lo difícil es cuando ya llevas doscientas páginas escritas y tienes que coordinar todo sin que se note."
Cuando alguien le preguntó si La espía de Hitler es su mejor obra, respondió sin dudar: "No." Y añadió: "La mejor obra siempre será la siguiente. Si no escribes pensando en hacerlo mejor que la vez anterior, no tiene sentido escribir."
Referentes: de Pérez-Reverte al debate sobre literatura y cine
Preguntado por sus influencias, Antonio Sachs reconoció que gran parte de lo que sabe sobre construcción narrativa lo aprendió leyendo a Arturo Pérez-Reverte. "Del que más he aprendido. Me estudiaba cómo construía la historia, cómo terminaba aquí y cómo empezaba el siguiente episodio, la construcción de personajes."
La mención a Reverte abrió uno de los debates más interesantes de la mañana. Un asistente planteó que Reverte escribe como si estuviera describiendo fotogramas cinematográficos más que pasajes literarios, en contraste con autores como Javier Marías o Juan Manuel de Prada. Sachs defendió el estilo de Reverte como una técnica narrativa deliberada y eficaz, aunque reconoció el punto. "Yo también soy muy visual. Veo enseguida la secuencia." La comparación derivó en una reflexión más amplia sobre qué hace que ciertas novelas sean imposibles de adaptar al cine y cómo eso define a veces un tipo de escritura más "pura" literariamente.
Entre sus otros referentes citó a Carlos Ruiz Zafón —"tengo todos sus libros y quiero publicar en EDB porque él empezó allí"— y en cómic a Alan Moore, Garth Ennis, Jamie Delano y Paco Roca. Para documentar La espía de Hitler consumió gran cantidad de documentales sobre la Segunda Guerra Mundial y reconoció entre risas que terminó viendo las 25 películas de James Bond. "Me las puse todas para empaparme del tono del género."
Totana, futuros proyectos y Wicca
La recta final del encuentro sirvió para avanzar varios proyectos. Confirmó que trabaja en una novela juvenil inspirada parcialmente en el Instituto Juan de la Cierva de Totana, aunque la localización no aparecerá identificada explícitamente. "La ciudad no tiene nombre para que el que la lea se identifique. Es lo que más he disfrutado escribiendo de todo lo que he hecho, porque conecta directamente con lo que yo empecé a leer de niño."
También avanzó que está desarrollando una novela gráfica ambientada en las Guerras de Flandes y el proyecto del asesino en serie con Maite Perea.
Los aficionados a Wicca recibieron además una noticia especialmente celebrada. Sachs confirmó que ya existen seis páginas terminadas de la segunda parte, que el 1 de junio recupera los derechos de la obra y que el plan es moverla en Francia y Estados Unidos en inglés. "Va a salir. Ya tenemos las seis primeras páginas hechas."
La presentación concluyó con firma de ejemplares, conversación informal entre asistentes y un pequeño encuentro distendido. Una mañana de literatura, historia, filosofía y cómic que sirvió también para acercar a los lectores totaneros el proceso creativo detrás de uno de los autores locales con mayor proyección editorial del momento.















